22 de marzo de 2012

Reflexión 26 ... - Como si todo esto fuera nuevo.


Anoche llegué a mi casa a bañarme, luego de que en el taxi de venida sonaba la melodía de “Bésame mucho”… Bésame mucho como si fuera esta noche la última vez… Le dije a mi mamá que no quería resfriarme por haberme mojado con la lluvia, la verdad buscaba ocultar mis ojos hinchados. De alguna forma que desconozco quería sacarme con el estropajo y el jabón de cítricos la amargura que me pesaba, pero no lo logré así, aunque he de reconocer que tuvo algo de éxito que mi llanto terminara mezclado entre el agua hirviendo y las espumas que me acariciaban, pues cubrió mi piel un poco y mis adoloridos huesos y demás órganos se sintieron cubiertos de comprensión tibia y salada. Ahora tengo la extraña sensación de lágrimas secas enredadas en mi pelo y en mis dedos, en mi pecho y en mi espalda; lágrimas que no me arropan pero que a lo mejor me permitan escudarme de hacerme ilusiones que al final, y como siempre, me terminen apuñalando en heridas que no se terminan de desinfectar.

Por un lado, comprendo un poco lo que está pasando. Yo sabía en lo que me estaba metiendo, pero no se si es que me gustan estos retos imposibles y macabros, o si simplemente lo que sentí por ti en ese momento pudo más que mi instinto de supervivencia. Lo que no comprendo es lo que falló, lo que siempre falla o si algo falla. No comprendo cómo lo que doy siempre es mucho o en este caso poco, pero nunca es simplemente “suficiente”, y de alguna forma siempre de los siempres es prescindible; y siempre quedo igual de marchita y frustrada, arreglando con rabia mis alas rotas y dejando en cada peldaño mil preguntas sin respuestas, suposiciones, pasados sin ningún futuro de lo que hubiera pasado si hacía las cosas de manera diferente.

Y aún sin respuestas lo vuelvo a intentar. Los vuelvo a adorar, a dejarme llevar, a entregar la energía de hasta la última fibra de mi alma por eso. Creo que me juzgas un poco por haber estado con “tantas” personas, como si fueran fácilmente olvidables y reemplazables. Te informo que te equivocas. Simplemente si quiero a alguien estoy con él y, como te decía, doy todo, absolutamente todo, derrochando cariños y detalles, hasta que simplemente se me acaba el día o la fuerza, lo cual es bien difícil. Eso pasa cuando quiero a alguien, cuando lo quiero de verdad, y no ahondaré más en minucias que ya conoces de lo que hago cuando estoy en ese estado de euforia ciega. Por otra parte, no son “tantos”, si total estas cosas me siguen dando así de duro y yo sigo sin coger escarmiento, sigo amando sin medir consecuencias, sigo dando todo sin pedir -seamos sinceros- mayor cosa a cambio, aunque en tu caso recibí mucho y por eso me ilusioné de todos los colores contigo, con que después de “tantos” al fin estaba haciendo las cosas bien y lo que daba estaba siendo bien recibido. Te cuento que después de “tantos” como te parece a tí, volví a estar llorando por dentro y por fuera, después de “tantos” volví a estar absolutamente desarmada y vulnerable, y después de “tantos” -que para eso sí son muchos- se empezaron a levantar todas las cicatrices al punto en el que el dolor de mi alma ya es físico. Así que “tantos” no son ni demasiados, ni mucho menos suficientes para yo haber aprendido a hacer las cosas bien, a dar sólo lo necesario y a que no me duela tanto cada vez que me convierto en un peldaño más, en un lindo recuerdo que no tiene cabida ni en el presente, ni en el futuro.

Ha llovido toda la noche, el clima de la horrible ciudad se ha solidarizado conmigo, pero nada es suficiente para que mis lágrimas no sigan corriendo a borbotones porque siento que fui víctima de tu confusión, porque me siento insuficiente y prescindible (otra vez). Mis amigos las tratan de contener desesperadamente con inmensos diques de pañuelos y chocolates, y me han manifestado que lo que me pasa les deprime un poco porque los tengo acostumbrados a ser su fuerza y su alegría... Amanecerá y veremos si contigo sí fueron suficientes.

7 de marzo de 2012

Comentario 2

I MODERFOQUIN QUIT!!!!!!

No me necesitas (no lo vamos a discutir de nuevo). Deja el Berrinche. Y devuélveme mis libros, haz lo que quieras con lo que sea. Pero mis libros. CAE CON MIS LIBROS!!!!

31 de enero de 2012

Reflexión 23 - Carta a Príncipe


(Mira cómo salimos de bien en las fotos!!!!)

Mi Principito….
Puedo asumir y en el fondo interpretar que tengas dudas de muchas cosas respecto a mí, a mí contigo y a nosotros. Por eso, te ofrezco algunas certezas que podrían ayudar a la causa de que te sientas más tranquilo, o al menos a que sepas un poco más de aquello que ahora sospechas o descartas.

Te puedo asegurar por ejemplo que tendremos de cuando en cuando malos días, que estaremos demasiado cansados para vernos, que a veces llegaremos tarde a nuestras citas, olvidaremos fechas importantes y hasta los días de la semana, y que eventualmente por eso discutamos. De mi lado, pues te cuento que me gusta mucho dormir, que de mal genio soy espantosa, que a veces cocino algo mal y que mi nivel de despiste y desubicación pueden impacientar hasta al mismo Ghandi. A veces soy muy consentida, otras soy terca, otras soy ambas.
Por otra parte, puedes tener absoluta confianza en que cuando tengas un mal día haré lo que esté en mis manos para que no termine tan mal, o al menos para que vayas a descansar pronto y de ese modo termine antes, que haré lo posible por llegar a tiempo a nuestros compromisos y evitaré irritarme si llegas tarde (al menos no sin haberte escuchado antes). Puedes estar seguro de que si siento que me equivoqué me disculparé y trataré de enmendarlo, del mismo modo, si tú la embarras en algo te permitiré que te disculpes y que intentes enmendarlo. En todos los casos cuidaré mis reacciones y mis palabras, y cuando las perciba incontrolables te pediré que hablemos luego. Confío en tu inteligencia y criterio para que no le pongas mayor atención a mi consentidez, desubicación y terquedad, yo haré lo propio con tus defectos menores para que las cosas no se nos salgan de las manos.

Podrás – además – saber que te quiero (y mucho) porque pudiendo dormir prefiero ir a verte, porque te abrazo y me quedo escuchando tu corazón unos segundos sólo por complacer mi antojo de sentirte vivo a mi lado. Verás que te doy un chocolate Reese’s y no me lo como yo aún siendo mi favorito, que trato de cocinar para ti y que si estás cansado o enfermo estaré muy pendiente y te cuidaré; que disfruto tu compañía hasta en la fila de un banco. Que te responderé todo lo que me preguntes y que tus abrazos pueden disipar una tormenta. Que estoy dispuesta contigo y sólo contigo a intentar despojarme de la idea de que en el pasado algo salió mal. Que haré lo posible para que todo nos salga bien y que si las cosas no funcionan conmigo, no pierdas las ganas de volver a intentar esa cosa rara del amor; y así eventualmente con el paso del tiempo cuando me veas tu mueca se parezca más a una sonrisa que a cualquier otra.

19 de enero de 2012

Reflexión 22 - Sin título aparente (¿Percepciones?)

Mi presente: las reglas de mi casa, de mi universidad, el reglamento de propiedad horizontal, el código de tránsito y transporte, las leyes vigentes en el territorio, las ideas de mis amigos, y finalmente mis reglas, empapando todas las anteriores....

Mi Blog, mis reglas, aunque no tengan sentido como algunas de las que componen las compilaciones anteriores.

Autopsicoanálisis a continuación (vale la pena la experiencia):

¿Sabe la fecha y el lugar en el que se encuentra?
Le resto importancia a esos detalles.

¿Cómo se ve?
Bueno, ya lo había respondido en alguna parte: El pelo es marrón de largos disparejos, abajo de la frente hay unos ojos castaños que se entretiene la dueña decorando y unos labios que aunque tienen la tonalidad de un rosado común, suelen verse con matices un poco más oscuros para que no se perciban vacíos cuando están cerrados. La piel es blanca con algunas pecas y tiene la estatura suficiente para poder despreciar con dignidad los tacones.

¿Su accesorio favorito?
Creo que la felicidad me luce, me hace ver más delgada y mi pelo está más brillante y manejable... esconde las pecas de mi cara y de mis hombros y empareja mi bronceado.

¿Cómo huele usted?
Con los acontecimientos recientes, supongo que a caléndula, a pólvora y a pétalos. Todas esdrújulas.

¿No le da miedo lo que está haciendo? ¿Eso de empezar otra vez no le perturba?
Un poco, pero pueden más las ganas. Ya resolví los pendientes que estaban en la lista, ya he querido de varias formas estos días, pero creo que voy por el pez gordo, ¿me entiende?, por el amorcito grande y puro. No sé por qué no puedo estar tranquila si no lo estoy intentando.

¿Cómo quiere acaso que la quieran?
Con el ímpetu del océano.

¿Cómo percibe su entorno respecto a usted?
Depende de mi estado de ánimo, no sé cómo pero se lo contagio.

¿Su estado de salud?
Regio. Desde que vi su sonrisa salen geranios de mis cicatrices. Es esplédido cómo amanezco con él en las expectativas y cómo afortunadamente llegó para robarme tanta calma.

¿Cómo ve el futuro?
No puedo ver el futuro, pero... escribo para darle los finales que me gustan a las cosas.

16 de enero de 2012

Poema 3 - Quédate.


(Inspirado en ESTE TWEET)...

Quédate. Y no me refiero a que hagas lo mismo de siempre de simplemente estar y no irte. Quédate de verdad, dándole algo más de coordinación al ritmo de mi vida con los latidos de tu corazón, en lugar de permanecer - como estás hora - sentado en mi alma, desbaratando cuidadosamente cualquier pedazo que me quede de paz en tu sumamente presente ausencia.

Quédate de verdad, dale calor a mis huesos en este día soleado, quédate y pinta la luna como solías hacer cuando me quedaba contigo (no es difícil, ni te dabas cuenta); quédate al menos esta noche con tus labios entre los míos y tu dulce saliva en mis entrañas, con mis dedos enredados en tu pelo negro y con mis ojos aún buscando el camino de regreso a los tuyos.

Quédate cerca, que mis poros absorban tu sonrisa, que mi sangre se impregne de tu abrazo de terciopelo y que se detengan las manecillas del reloj en tu mirada, pues, corazón mío, aspiro con ello a no extrañarte más si al menos logro conservar al menos una célula de tu luz para que me vuelva a iluminar con tu nostalgia.

Quédate allí donde nos dejamos.
Vuelve y quédate para siempre.

22 de diciembre de 2011

Carta a Jefecita




Querida Jefecita:


Quisiera en primer lugar agradecerte tu gestión para traerme aquí, mérito que compartes con otros gatos que me conocen más que tú, igual el lengüetazo vale, aunque te cuento que eso no funciona mucho conmigo, y que en general desconfío cuando los piropos y consentimientos no tienen una razón aparente. Lo cierto es que me saben a mierda.

Tus enseñanzas ... bueno, tus enseñanzas... estee... bueno, algo académico habré aprendido pero ahora no lo recuerdo, aparte, como era natural, a no pasar mi existencia entera enredando lo posible para volverlo imposible por pura falta de oficio derivada del hecho de que nadie me pone a hacer nada importante.

Me pusiste a reflexionar. Lo cierto es que es posible que yo no haya sido muy diligente a veces en el asunto de planear mi futuro de manera minuciosa. No sé a ciencia cierta si quiero una casa, un apartamento, de uno o dos pisos, si quiero viajar en cuanto me gradúe o antes si me volveré a dejar el pelo de ese tono rojizo, cuántos hijos quiero, ni si los adoptaré o no. La verdad ni siquiera sé a ciencia cierta qué me voy a poner más tarde para ir a verte. Lo que sí me has puesto a pensar en algunos de mis ratos libres (que aparentemente, o eso creo yo, te parece que son muchos) es sobre lo que no quiero. He tenido avances más significativos, como cuando elegí mi profesión, pero no voy a desechar esto tampoco, y menos si es lo único que me pudiste brindar en esta experiencia.

Jefecita, tendré que fijarme con más cuidado o al menos preguntarle a alguien que sí sepa bien de esas cosas, uno cómo putas pasa de ser un homo sapiens promedio de sexo femenino a una niña de unos 8 años luchando en el mismo cuerpo con una vieja menopáusica, trágica y aspaventosa que respira la vida con autopesar y difundiendo sus desgracias como si fueran datos siquiera legibles en esta sociedad actual tan ocupada en cosas... no sé si importantes, pero al menos interesantes. Tengo pesadillas en las noches y episodios de pánico de sólo pensar en que yo podría ser así.

Cuando tenga tu edad a lo mejor tenga hijos o al menos una mascota, no se si esposo, no le tengo mucha fe a esa institución católica y civil; pero quisiera depronto ser una abogada experimentada, que me pregunten cosas y tener relación con documentos y eventos importantes (no chismes). Sería lindo que mi trabajo - como ha sido hasta ahora, afortunadamente- vaya más allá de transcribir lo que dice la gente en las reuniones y foliar; y en fin, que si yo jodo sea por algo que amerite el desgaste tanto de mi equipo de trabajo como el mío, y que el trabajo realmente sea en equipo, que exista en la medida de lo posible confianza entre todos derivada de que todos (incluida yo) reconozcamos las cagadas personales y grupales en lugar de echarle la culpa a alguien más, quedarse callado sobre los riesgos o empezar a hacer monólogos sobre la importancia de no devolver el saludo en la oficina (en especial si es falso) para desviar la atención de órdenes mal dadas. Encuentro en ella una forma bastante simpática de ganarse el respeto de la gente, la verdad a mi corta edad no conozco más.

Jefecita querida, todo esto y por la infinita gratitud que te tengo en últimas me hace pensar con alegría que tú llegaste y estás en donde quieres y consideras correcto estar. Ruego a Dios que tus aspiraciones y las mías nunca se crucen porque no quisiera yo competir contigo por tu lugar cuando tengo sólo por mi formación y personalidad todas las de perder.

Cuenta conmigo a ojo cerrado si necesitas que te defienda o cualquier otro favor.


Con desprecio,

Tu ex- esclava.

19 de diciembre de 2011

Reflexión 21 - Estimado...




Es extraño cómo te quiero. No podría yo con exactitud amenazarte con que se te está acabando el tiempo, pero en realidad no puedo acordarme bien, por más que en ello me esmero, de cómo se veía mirarte a los ojos, o cómo se sentía abrazarte, entre otras muchas cosas. Tengo memorias peregrinas y taciturnas de tu voz, de tu piel, hasta de cómo me arreglaba para tí, más no tengo hoy muy claro el tacto de tu aroma que me iluminaba, ni siquiera tu sonrisa. Aún así, me esmero en recordarte, porque lo cierto es que quererte (o evocar quererte, no lo tengo muy nítido ahora) se siente bien, me envuelve, me envicia y me clava sus espinas cuando te siento ajeno y ausente. No sé cuál de las dos me hiere más a decir verdad… Me he acostumbrado a ver la sangre salir, correr como brillantes ríos escarlata que manchan en su recorrido todo lo que encuentran a su paso con tu presencia y tu ausencia.



Al final del día suspiro. Recuerdo que te extraño y eso me genera un vacío en el espíritu que me hace perder la respiración por unos instantes, y de nuevo suspiro, suponiendo a lo mejor que si no pongo algo de aire dentro de mi cuerpo material ya se acaba de morir definitivamente. Y resulta que después de todo aún te quiero. Te quiero con rabia y con constancia a la vez; mi amor parece comportarse como una semilla paciente que espera que me correspondas cuando pase este macabro invierno, y así crecer frondoso y colorido. Con sus frutos podría yo hacer algún líquido medianamente cristalino para endulzarte los oídos, mientras que mis ramas y hojas te envuelven suavemente para abrazarte y protegerte de los tropiezos del cuerpo y del alma. O extraño quererte, ya no sé. Creo que es más bien eso y en alguna lógica paralela el efecto sería bastante similar mientras el espejismo se esfuma a la realidad que está en el fondo, según la cual en realidad ya no existes, sino que me apego a un recuerdo que me hacía feliz pero ya ni siquiera tiene esa consecuencia.

Es curioso todo lo que pasa cuando deliberadamente o sin darse cuenta la gente reta mi paciencia y mi terquedad. Por motivos tan diversos como las formas que puedan tomar las dunas del desierto no hay estadísticas que valgan, y todos salimos decepcionados de los resultados.
Atentamente,
Epicurea.

6 de diciembre de 2011

Reflexión 20 - Carta de Epicurea a ... "indeterminados" (Y ya las instrucciones quedan claras)



Buenos días (¿?). Empieza para ambos una maravillosa semana (es pura suposición). Quisiera pedirte algunos favores, no muy complejos, pero al menos posibles. Si no estás dispuesto a hacerlo, está bien, eres indeterminado, no habrá reproches ni rencores, como no los hay tampoco por lo general con los determinados, aunque ellos hayan decidido adoptar el mal hábito de pensar lo contrario. Para generar eso en mí en realidad hay que hacer un grandísimo esfuerzo, el cual premio con mi desprecio, de resto suelo pasarme de noble.

Hay una linda historia detrás de todo esto, es decir, este escrito sin sentido tiene un trasfondo y unos cimientos. Hace poco más de cinco años me dieron mi diploma de bachiller en un paraíso desperdiciado (por mí, como era natural, por apostarle al “play it safe” hasta el último momento). Y al final, ni un minuto antes, descubrí lo maravilloso de todo lo que me rodeaba. 

Igual, yo ya tenía el pergamino y las fotos, y carecía afortunadamente de la necesidad de usar uniforme de ahí en adelante. Llegaba otra vez a un ambiente desconocido como una mujer hecha y derecha de… 17 añitos. Sí, añitos. Punto. Una mujer que tenía que adaptarse de nuevo (¡con el placer que me generaba!) y estaba dispuesta a dejar de ensayar el “play it safe”. Así, he vivido esos 5 años en el mismo apartamento, en mi cuerpo no muy cambiante de peso y contextura, en el mismo blog y, si no han mentido, en 4 corazones ajenos (no necesariamente uno por año). He perdido dos materias, una de ellas dos veces. He trabajado gratis en total un año según mis cuentas, pues me es imposible recordar todas las consultas gratuitas que he proveído a quienes las han solicitado en bautizos, bodas, espectáculos y funerales. He tenido el pelo corto y largo, y he logrado reducir las pecas que me abrumaban un poco. Mi círculo social de amigos ha rotado bastante, lo que me hace apreciar aún más a los que se han quedado. Y en general, digamos que he aprendido a vivir mejor, a modificar el software que tenía instalado por el miedo a hacer las cosas a mi manera.

¿Qué si me ha salido siempre bien? Por supuesto que no, testigo de ello es mi corazoncito lleno de retazos y remiendos, pero también que cicatriza más rápido precisamente porque su dueña ha decidido este interesante método de darlo sin hacer tantas preguntas antes. Lo cierto es que han sido más las veces que me han salido mal las cosas, pero cuando han salido bien ha sido muchísimo más significativo; por ejemplo por no estar dispuesta a escuchar de nuevo de algún caballero de corazón aparentemente indiferente al mío cuando estaba preparada a darle mi alma en cómodas cuotas mensuales un “ah… es que yo no sabía que te gustaba”…

Vislumbrarás, mi querido hombre indeterminado, que mi actuar tiene algunos orígenes más bien recientes, pero encantadores para mí, tanto, que me he dejado llevar por ellos. En este sentido, el favor ‘macro’ que te pido es que comprendas. No es que te sometas, no es que te rindas a mi voluntad, no. Es que no me juzgues, o no al menos tan a la ligera. Todo esto ha sido, por un lado, producto de una serie de miedos y rabias muy bien instalados, esmerados en su construcción por terceros, de tal forma que mi antiguo actuar no era más que instinto de supervivencia; y por el otro, y consecuencia de lo anterior, a pesar de ser mucho más fácil, es nuevo, lo estoy explorando y por eso a veces se me sale de las manos. ¿Puedes entender eso? ¿Puedes entender que las heridas dejan de sangrar pero hay cicatrices que de cuando en cuando me hacen dudar? ¿Puedes?… Gracias, eres un encanto.

Pero hey! No todo es tristeza, o nada de esto tendría sentido. He descubierto que me gusta mucho dar, creo que más que recibir; tanto en el amor como en la amistad. En realidad no soy muy exigente aunque pueda llegar a hacerte pensar lo contrario, no te pido mucho, sólo que recibas, y modestia aparte (como siempre), si te descuidas vas a recibir mucho en realidad, y si tengo algo de suerte te vas a aferrar a eso. Obviamente no voy a obligarte a que aceptes o cargues con algo que no quieres. Sí, que no quieres, a veces no me corresponden, como a lo mejor alguna indeterminada tampoco te haya correspondido a ti, así de complejas y extrañas son las relaciones humanas…

Segundo favor: ENTIENDE que te quiero, o que no te quiero. Es un hecho que no puedo controlar. Recíbelo, asúmelo, recházalo, tómalo, déjalo, toma una parte y deja la otra, vete, vuelve, lo que sea, pero no me pidas explicaciones. No las hay. Eso sí, si hay algo que creo que tenga que decirte, escúchame. Puedes estar en desacuerdo, puede irritarte, puede que te robe la sonrisa más grande de la semana, no lo sé, pero escúchame. Yo sé que hablo mucho, pero para ese tipo de cosas hago un esfuerzo consciente en ser breve. Escúchame… puede que tenga algo importante que decir, y si por alguna razón te das cuenta de que trato con mucho frenesí de decírtelo, es porque debes saberlo. No soy orgullosa, me puedo disculpar y dar explicaciones, pero no me la pongas tan difícil. De verdad.

A veces –tercer favor- tengo malos días. Eso nos pasa a algunas personas. Nadie paga errores ajenos, pero tampoco voy a estar derrochando sonrisas. Igual, eso por lo general se compone fácil, y lo digo muy en serio, con un abrazo de más de 10 segundos es suficiente. Igual puedes estar seguro de que en un mal día tuyo estaré realmente dispuesta a acompañarte, y si te vas de rumba conmigo o sin mí para pasar la amargura, te puedo cuidar el guayabo si me avisas con tiempo. Sólo no tomes personales todas mis broncas y trata de entender que ya me cuesta mucho dejar de ser expresiva, y además el efecto tiende a ser contraproducente si trato de esconder las cosas.

Creo que eso es casi todo… los demás favores ya van en gustos. Estará bien que de vez en cuando me digas que estoy bonita y que notes que me arreglé para ti, otras va a estar bien que me digas que estoy bonita aunque no tenga maquillaje y ni un pelo en su lugar. También que me beses y/o me abraces sin motivo aparente. Si te interesa el dato, estoy dispuesta a romper cualquier dieta si me regalas un chocolate, y disfruto mucho bailar aunque lo haga mal a veces. Podemos hacer planes fríamente calculados, pero también disfrutaré dormir a tu lado y escuchar el latido de tu corazón por cursi que sea. A veces la prensa me ofende, pero no dura mucho, así que no me pongas atención. Permíteme cuidar de tus gripas y dejarte arropado antes de irme, no es tan difícil. No le pongas mucho cuidado a mi blog, tiendo a exagerar, salvo en las cartas como esta, los cuentos, poemas, fragmentos y reflexiones tienen una base real pero no todo su contenido lo es; no son más que un pedacito de realidad que me pareció guapísimo para ser decorado y puesto a disposición de la red. Y dime la verdad, por hermosa o dolorosa que pueda llegar a ser. Siempre. No hay otra forma de que te vayas de mi vida con dignidad para poder volver a entrar por la puerta grande. Con eso no sólo me refiero a que no me digas mentiras, sino a que no me pongas a adivinarla. Lo hago mal.

21 de noviembre de 2011

Reflexión 19 - agghhh...

A veces nuestros labios, como locas
mariposas de amor, se perseguían;
los tuyos de los míos siempre huían,
y siempre se juntaban nuestras bocas.

Los míos murmuraban: -¡Me provocas!
Los tuyos: -¡Me amedrentas!, respondían;
y aunque siempre a la fuga se atenían,
las veces que fugaron fueron pocas.

Recuerdo que, una tarde, la querella
en el jardín, llevando hasta el exceso,
quisiste huir, mas, por mi buena estrella,

en una rosa el faldellín fue preso,
y que, después, besé, la rosa aquella,
por haberme ayudado a darte un beso.

~ Manuel Ugarte ~

3 de noviembre de 2011

Canción del día de hoy

Just like heaven- The Cure


Reflexión 17 - Una aleatoria, por ende sincera.


Te voy morder, a besar, a impregnar de mi saliva hasta la última célula de tus labios, y de allí pasaré por todas las fibras de tu espíritu con las suaves o nfuertes succiones que ordena mi corazón a mi boca. *** Te voy a abrazar, a estrujar contra mi pecho, eso sí -y como era natural- con algunos de los pecados capitales. No hay otra forma de que te disuelvas en mi piel y por ósmosis pases a mis entrañas, físicamente lo digo. *** ... De ese modo (y no conozco otro método) te podrá acomodar detrás de mi esternón. *** Me sentirás suspirar profundamente mientras estás en un lugar tibio y cómodo con una sincera vista al mundo exterior desde la taquicardia, mientras te entretienes mirando los glóbulos rojos pasando delante tuyo con con chispas, sonrisas, decepciones, cansancios y euforias contenidas. *** Es posible que te abrumen mis temores y las -la verdad- pocas cosas- que suelo callar, también es posible que te des cuenta de que hay cosas que me gustaban y no te lo había dicho, como la placidez que me genera pisar hojas secas en el piso, hacer vapor con mi aliento en las heladas madrugadas o caminar en línea recta por los bordes de los andenes y las ciclorrutas. *** Pero es posible también que te encuentres en todos lados, que si te dejas llevar por una cascada de sangre encuentres tu imagen, tu aroma o tu voz regados en indescifrable desorden por toda mi existencia biológica. *** Y entonces vas a decirte a tí mismo "mí mismo, nadie sobre la tierra me va a adorar igual que esta mujercita", y sólo conmigo vas a tener esa certeza. *** Nadie te va a querer con la misma devoción, paciencia y locura que yo. Puede que te adoren más, puede que te adoren menos, pero sólo así tendrás la certeza de cómo te adoro yo... mientras ves cómo me hacen daño los dulces y a veces sientas goteras con las lágrimas que corren hacia adentro, cómo el cansancio trastoca mis sentidos, la sinfonía exquisita y macabra que genera en mi sistema comer dulces sin control. Te enterarás tanto de mis temores como de mis descaros, de lo que me enferma y de lo que me sana, de lo que digo con palabras y lo que digo con los ojos y las manos, de lo que añoro y a lo que le temo. Te vas a encontrar en todas partes.